@CarballodeTroya

«Para disfrutar hay que profundizar»

Cuando señalas a alguien con un dedo tres dedos señalan a…

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¿Tu culo? Pues así es, como bien señalan los dedicos en la imagen. Aunque para conseguir eso necesitas una postura tan complicada que no me atrevo a recomendarla.

¡Ojo! con tus dedos

Digo muchas veces a la semana esta frase, pero es que es muy cierta: “Cuando señalas a alguien con un dedo tres dedos- físicamente, haz la prueba– te señalan a ti”. A ver, lo siguiente que escuchas es: ¡Yo no soy como ese/a bestia, intolerante, egoísta, Joputa, cabronazo, loco/a, imbécil…! Puede, pero claramente es un tema que no tienes bien resuelto y por eso te molesta tanto verlo. Y me refiero no a aquello que te molesta un poco, sino a esos temas, o personas, que te irritan de un modo especial, aquello que “no puedes soportar”.

Cuando señalas a alguien con un dedo tres dedos te señalan a ti Clic para tuitear

Se me ocurre que en algún momento hayas decido esforzarte en ser demasiado bueno para esconder a tu malo, ser más listo para huir de ese tonto que te acompaña, generoso para esconder a tu egoísta, o el más equilibrado para escapar de tu locuelo interior… Hagas lo que hagas esa sombra te va alcanzar un día u otro.

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En mi experiencia, con los temas que lo he logrado, cuando lo integras profundamente deja de molestarte en los demás. Para ello el único camino que conozco es darle su espacio, permitirte ser durante un rato un loco/a, un/a egoísta, un/a hijo/a de puta o un/a intolerante, para intentar entender esos personajes. Porque hasta que no los conozcas te tendrán atrapado, tú trabajarás para ellos y no ellos para ti.

¿No me crees? Haces bien, pero ¿te habías planteado alguna vez que un rebelde es el tipo más obediente que existe?, se cree libre, pero repite automáticamente lo contrario que rechaza… Bonita paradoja.

A ver, tampoco se trata de acabar como el Zelig de Woody Allen o como Billy Milligan que era violador yugoslavo, una poeta lesbiana y otras 22 personas a la vez… casi ná.

Buenos-buenísimos y malos-malísimos

A mi cada día me gustan más las personas con un poco de todo, que saben pasar por los extremos sin quedarse, buscando el equilibrio a base de perderse y encontrarse. Creo cada vez menos en los buenos-buenísimos  y en los malos-malísimos, aunque sin duda venden más los extremos.

En los próximos meses vamos a tener un buen momento para observarlo: las Elecciones Generales.  En este periodo pre-electoral cuando veas a un candidato señalando a otros por corruptos, gilipollas, o lo que sea, recuerda que tres dedos le señalan a él y que,tarde o temprano, acabarán “mejorando” aquello que tanto critican… Eso no significa que los señalados no lo sean.

Es evidente que los discursos sensatos pasan más desapercibidos, pero con el paso de los años te das cuenta que los radicales son iguales incluso dentro del mismo cuerpo ¿Tú también estabas pensando en Federico Jiménez Losantos? Un tío que es igual de creíble como antiguo comunista que desde la extrema derecha. Y qué decir del cansinismo de José Ramón de la Morena, que es mucho más coñazo que el butanito (José María García), que tanto criticaba,  hasta que se convirtió en una versión empeorada. Y, ¿te imaginas que los que ahora señalan la mala gestión de fondos le robaban pasta de la cartera a su madre para comerse un donuts de chocolate en el recreo?

Anda ¡coño! si todo eso también lo tengo yo… Afortunadamente solo a ratos.

Los defectos son los padres

Carl Jung decía que “todo lo que nos irrita de los demás nos puede llevar a una comprensión de nosotros mismos”, y estoy bastante de acuedo con él. Siento que marida muy bien con el pensamiento de Antonio Blay, que contaba que: “no hay defectos, sólo falta de desarrollo de cualidades positivas”. Vamos que los defectos no existen… Ni los Reyes Magos tampoco.

Como siempre hay una excepción que confirma la regla- la misma que hay que usar para medir sus pezuñas-: un indio que no se corta las uñas desde 1952 Con esos mejillones es imposible saber a quien señala.

 

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¡Ascazo! es lo que da el amigo,  pero hay gente para todo. Y de eso pienso que va precisamente esta fiesta, de aceptarlo todo . Y, bueno, ya puestos a señalar,  mejor hacerlo sobre los aspectos positivos de lo demás, porque eso también se refleja en ti tres veces, digo. 

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Manuel Carballo

Disfrutón de la vida a tiempo completo y metido en mil líos profesionales que te invito a descubrir. No olvides que ¡para disfrutar hay que profundizar!

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