@CarballodeTroya

«Para disfrutar hay que profundizar»

¡Colúmpiate!

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Aunque nada te impulse…

Una cosa tan simple y disfrutona que dejamos de hacer por vergonzosa falta de tiempo, porque ya no es cosa de nuestra edad. Y sin embargo se mueve”, algo dentro se mueve y nos pide columpiarnos en todas direcciones… aunque nos resistamos a sonreír como críos gracias a sus cosquillas en el estómago, a sentir lo divertido que es desapegarse del suelo.

Te invito a hacer la prueba solo una vez ¡Colúmpiate! Date permiso. Yo empecé hace un tiempo a escondidas, de noche, como si hiciera algo ilegal,  y te aseguro que da gustito. Columpiarse, en el sentido amplio de la palabra, es olvidar quién eres o crees ser y atreverte, por un rato, a vivir eso que seguramente deseas o criticas…

Olvidar quién eres o crees ser y atreverte, por un rato, a vivir eso que seguramente deseas Clic para tuitear

¿Eres jodidamente puntual?, pues llega muy tarde un día, ¿todo lo que haces tiene un sentido?, haz cosas que sin él, ¿el/la más responsable del mundo mundial?, no hagas un par de cosas a ver si el mundo sigue girando, ¿muy ordenado/a?, desordena por placer, ¿guarrete/a?, ¡joder!,  pues limpia de una puta vez y quédate ahí por el bien de todos 😉 … Ponte en ese lugar que no te permites nunca, o en el que tanto odias ver en otros.

¡Colúmpiate!, hay miles de columpios gratis esperando. No se trata de llamar la atención fuera sino de darte permiso dentro para salir de las rígidas ideas que de tanto usarlas has terminado creyendo: Yo soy así, esto debería ser así, a esta edad corresponde esto… se trata de hacer algo que te sorprenda, que saque de su sitio al personaje que todos interpretamos con más o menos suerte. Tampoco te pido que busques el looping a la primera, pero sí que subas un poco más alto que de costumbre arriesgándote a una pequeña hostia.

Solo puedes perder ideas que te hacen creer antes de tiempo que ya está todo dicho, que la partida está acabada… que el juego ha terminado.

Y una vez arriba,  verás que hay infinitas perspectivas que habías olvidado.

George Bernard Shaw, premio nobel de literatura irlandés, decía que: “No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar”. Porque nos ponemos seriotes. Así que aprovecha el verano para jugar y nos vemos por arriba columpiándonos, recordando que esto se acaba y que, o nos damos permiso para equivocarnos o nunca pasará nada. La fórmula es, como todo lo bueno, sencilla: la vida se activa con el movimiento y ese NADA inicial puede llegar a ser tan fuerte que lo transforme TODO… en el impulso que estabas esperando para volar sin necesidad de alas.

No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar Clic para tuitear

 

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Manuel Carballo

Disfrutón de la vida a tiempo completo y metido en mil líos profesionales que te invito a descubrir. No olvides que ¡para disfrutar hay que profundizar!

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